30 abril 2012

Escudos lágrima y cometa: Comienzo de la construcción

Comienzo esta pequeña serie de entradas referentes a la construcción de varios escudos. Las dos formas son las que se muestran, que según la etimología moderna se podrían enmarcar dentro de los nombres escudo tipo lágrima y escudo tipo cometa. Aunque cabe aclarar que en aquellos tiempos se denominarían diferentes o simplemente escudos (como bien se discute -entre otros temas- en este apartado de Castra in Lusitania). La forma de los escudos usados en la época medieval y antigua es fue bastante variada, como puede consultarse en la web o en los blog amigos como por ejemplo el mencionado anteriormente; y los tutoriales de armado abundan, como por ejemplo el que presenta Axil en su página, el cual es bien minucioso en el paso a paso; de modo que aquí sólo me limitaré a poner lo mínimo para no duplicar información. Entonces, ¡a los hechos!

Lo primero es conseguir una madera tipo terciado. La que obtuve casi como caída del cielo es una de tres milímetros de espesor (con cuatro capas queda un escudo muy resistente). Antiguamente se construían con maderas individuales (como se discute también en el primer enlace). Esa sería la forma histórica de hacerlo. Más adelante lo probaré, mas ahora debo utilizar esta madera porque la cosa no está para el desperdicio.


Una vez cortadas las maderas pasan a ser humedecidas abundantemente con agua para ser curvadas y secadas en lo preferente al sol. Para ello tengo construido desde hace un tiempo un artilugio de madera indispensable. Es el que se aprecia en la parte inferior:




Se colocan las capas a curvar y se pone una considerable cantidad de masa encima


Previo al curvado se puede marcar la madera con la forma deseada, o incluso cortar una de las mismas con la forma del escudo. Esto es así porque resulta mucho más fácil marcar sobre un plano que sobre una superficie curva


Luego de secar (no es necesario que sequen demasiado) se pasa al mismo artilugio y se procede a encolar la madera y a volver a prensar. El resultado, luego de un día o más, es el que se ve abajo. Las maderas quedan adheridas y eternamente curvadas


Después de esto viene la tarea de cortar. Mucho cuidado con esta herramienta que se muestra. Si de por sí la amoladora es peligrosa, el disco de corte para madera lo es más aún. Los dientes se pueden enganchar y hacer saltar casi de las manos la herramienta. La protección aquí es indispensable, tanto para los ojos como para el cuerpo y las manos. También para este menester se puede usar una sierra caladora aunque se complica un poco con la curvatura.


A partir de aquí vienen varias capas de tela de cualquier tipo. Lo importante es que se encolen con abundancia. Yo le puse dos capas de una tela de mantel que ya no era de utilidad y dos capas de tela de arpillera, que es muy barata y resistente.


Como se puede apreciar, la cinta de enmascarar nos es de gran ayuda. Lo importante aquí es reforzar lo más posible


Con los dos tipos de escudo procedí de igual manera. En la parte interna se pueden poner menos capas de tela, por ejemplo sólo una.


 Abajo se ve el curvado del cuarto escudo. Se nota que ya una de las maderas tenía la forma del mismo.


En la última imagen inferior se ve lo que tengo hecho hasta el momento. Faltan varias capas de tela. Luego irá una última capa con cuero, tanto de adentro como por fuera. A decir verdad, lo ideal sería cuero, pero debido al precio y a lo difícil de conseguir optaré por poner el llamado cuero ecológico, que es ridículamente fino aunque de aspecto similar a la vista. Lo que supongo que haré será ponerle una buena capa de cola de carpintería para darle resistencia. Más tarde vendrán las correas de amarre y las decoraciones, que seguro que haré también con cueros de otros colores.


He aquí la continuación del proceso:

6 comentarios:

Amo del castillo dijo...

No olvide vuecé que estos escudos llevaban en su perímetro un refuerzo de bronce o hierro para impedir que un tajo de espada o hacha los destrozara.

Debo añadir, Sr. Mariano, que cuando se pone manos a la obra rinde al 500%. Como se lo curra, carajo...

Estaremos pendientes del desarrollo del trabajo. Un saludo

Mariano Miguel dijo...

Muchas gracias por sus palabras, estimado señor Amo del Castillo. La verdad que cuando me pongo a hacer algo no veo la hora de terminarlo.

Con respecto al reborde de metal, debo pensar bien al respecto. ¿Puede ser que los hicieran también de cuero? Si los hago de metal deberé adquirir alguna planchuela bastante fina para poder trabajarla. También podría curvar un caño de hierro cuadrangular y luego cortarlo. Cuando los tenga terminados lo definiré, porque por fortuna ese reborde se puede agregar tranquilamente al final de la tarea.

¡Salud!

Amo del castillo dijo...

No, el refuerzo era metálico por razones obvias. El material más adecuado sería el bronce por su ductilidad.

En lo tocante a la parte acolchada, puede fabricarse con una tela basta como la loneta o una arpillera muy tupida, rellena de crin o de borra de lana. Los remaches de las manijas se veían por la parte de fuera.

Quiero hacerle además una aclaración en lo tocante a la terminología. El escudo de lágrima, de cometa o de almendra son la misma cosa. A estos, además del refuerzo en el canto, se les puede añadir tiras de bronce más o menos elaboradas en la zona central, así como un umbo. Ah, y no se me olvide del tiracol, que en ambos casos lo llevaban.

Un saludo

Mariano Miguel dijo...

Sí, leo que los refuerzos del canto se hacían de metal. Aunque creo que los que hacen recreación de combates los hacen de cuero para evitar accidentes con ese filo metálico. Lo ideal sería fabricarlos de bronce, cobre o latón. Vamos a ver si consigo, de lo contrario prefiero dejarlos sin canto hasta hallar dichos metales no ferrosos.

Como tengo varios escudos para terminar, a algunos les pondré los remaches de las correas por fuera, que sean visibles; y a otros las fijaré por dentro.

Y gracias por recordarme lo del tiracol (que, por otra parte, no sabía que así se llamaba). Esa correa la pondré a como dé lugar, pues en el escudo circular se me olvidó.

Ahora bien, veo por internet que las tiendas que venden escudos los hacen muy elaborados, llenos de flores de lis, castillos, leones y demás ornatos de metales pulidos. ¿Se hacían también así en la Alta Edad Media (período en el que generalmente me centro)?

¡Cura un ualeas, dilecto contertulio!

Amo del castillo dijo...

Sr. Mariano, los escudos que venden en las tiendas son una mierda, así de claro. Son meros objetos pseudo-decorativos que no se ajustan a la realidad ni en el diseño, ni en la forma, ni en el material con que están fabricados, ya que los hacen de chapa monda y lironda.

Los únicos escudos que se fabricaron de metal fueron las rodelas del siglo XVI-XVII, así como las de parada con rebuscados trabajos de repujado. Eche un vistazo en la entrada sobre este tipo de escudos en el blog.

Un saludo

Mariano Miguel dijo...

Gracias por el comentario, estimado señor Amo del Castillo. Ya me temía que esos escudos decorados en extremo no tenían ningún rigor histórico.

Ya miro las entradas a las que refiere.

¡Saludos!