25 enero 2013

Encabado de cuchillo

Dejando por ahora de lado los temas referentes a la Edad Media, me abocaré en esta entrada a mostrar cómo realizar el encabado de un cuchillo. Es que tengo tantas cosas empezadas y tantas otras en cola de comienzo, que es hora de ir terminando algunos trabajos.
A este cuchillo, justamente, lo tenía comenzado desde hace un tiempo. Estaba arrumbado en un rincón de la estantería destinada a los hierros oxidados. En este tutorial mostraré los pasos a seguir para que el cabo quede firme y duradero. Si bien el trabajo terminado no se caracteriza por la prolijidad, es cien por ciento funcional.


La pieza provino de una lima vieja. El acero de las limas es muy útil para realizar este tipo de armas blancas. Hace unos días el cuchillo fue templado como se ve en esta serie de imágenes.


Mientras se calienta la fragua se le dan los últimos toques de desbaste cuidando de no afilar demasiado; aunque tengamos presente que una vez templado el desbaste cuesta diez veces más que cuando está destemplado. De manera que tenemos que hacer el mayor trabajo posible mientras el acero está recocido. Algo crucial es también recordar hacer las perforaciones antes de templar.


Templar en agua lodosa siempre me dio excelentes resultados y es gratificante saber que esta técnica se usó desde tiempos inmemoriales.


Una vez templado y mientras aún está tibio lo llevamos al horno de la cocina para hacer el revenido. Más o menos bastará media hora a 200 ºC. El revenido es un paso del temple suya utilidad consiste en liberar un poco las grandes tensiones que le produce el choque térmico a la pieza. Si no se reviene, el acero queda demasiado quebradizo.
Si no disponemos del horno de la cocina a no desesperar, porque se puede perfectamente revenir en la fragua apagada. Una forma es directamente poner la pieza quince minutos encima de un fierro sobre las brazas cuidando que no se caliente demasiado. Una forma más controlada es hacer lo siguiente:
Se toma un tubo de metal, se coloca la pieza a revenir dentro y se lo recubre con tierra apisonada. Se tapa el tubo y se lo cubre con brazas por varias horas. Esto no lo probé pero se lo vi hacer a un herrero amigo.
Para comenzar con el mango, primero se selecciona el bronce para los dos blosters:


Y se los perfora y desbasta convenientemente presentándolos de manera especular. Cuidado al perforar bronce, pues si se hace apurado es un festival de rotura de mechas (como lo hablamos con Axil en un comentario de algún artículo).


Antes de remachar se rectifican estos componentes de bronce y se fresan los orificios para que el remache quede al ras.


Los remaches los podemos hacer como en este caso, a partir de una varilla de bronce para soldador.


Seleccionamos la madera para el mango, la cortamos en bruto y la perforamos por donde pasará la espiga.


Desbastamos el mango a gusto, lo colocamos, y seleccionamos la pieza de bronce para el pomo. A esta pieza también la perforamos y la fresamos.


Sujetamos con pegamento para metal tipo epoxi o algo similar y remachamos la espiga con sumo cuidado. Para poder remachar necesitamos destemplar esa parte final de la espiga cuidando de que no se caliente el resto del cuchillo. Una vez destemplado es fácil de remachar.


Finalmente viene la tediosa y agobiante tarea del lijado y peor aún, el maldito pulido de la hoja. Tal vez es recomendable pulir la hoja antes de toda esta colocación de los elementos del mango. Pero yo, como no tengo absolutamente nada de paciencia para pulir, lo termino enseguida con lija de 600. Quedaron bastantes imperfecciones en la hoja. El próximo recibirá más esmero:


Lo que sí, tomó muy buen filo.


Cualquier duda o sugerencia aquí estaré, puliéndolo un poquito más


Uno de estos días le haré la funda de cuero.


3 comentarios:

Luis Armando (El Longobardo) dijo...

:O Que cuchillo tan bueno maese Miguel!! las aplicaciones de bronce estan geniales!!!

Mariano Miguel dijo...

Muchas gracias estimado maestre Luis. Me alegro mucho que te haya gustado.
¡Saludos!

Matias Bello dijo...

gracias mastro! me aclaraste la idea que tenia, garcias!