31 mayo 2013

Casco medieval de hierro y bronce

Mediante este tutorial daré por finalizado el casco medieval tipo spangenhelm que comencé hace unos cuantos días. El mismo combina el hierro, el bronce y el cuero. Si bien es un casco no basado en ningún registro histórico, tranquilamente podría ser una representación de la época. Digamos que bien podría ajustarse a  cualquiera de los siglos en que estos prolíficos cascos se usaron, desde el siglo VI al XIII aproximadamente.
En esta entrada mostraré, entonces, cómo trabajar y colocar la cimera de bronce y la banda horizontal, además de la guarnición y el barbuquejo.  Al mismo le agregué hebillas por un tema de comodidad, aunque las mismas se comenzaron a usar en cascos y yelmos aproximadamente a partir de finales del siglo XIV.
Los remaches usados fueron todos de hierro y algunos de aluminio, los que fijaron las partes de cuero interiores. En la siguiente entrada:
Spangenhelm de hierro y bronce, comienzo
Se puede visualizar el comienzo de la construcción de este casco, principalmente la forma del patrón inicial en la chapa, de aproximadamente 2 milímetros de espesor, la perforación de las bandas y el pavonado en aceite.

En esta otra entrada, que representa la continuación del spangenhelm:
Fundición en bronce para piezas de spangenhelm



Se muestra todo el proceso de fundido del bronce para las tres piezas principales, el protector nasal, la cimera y la banda lateral de refuerzo. Se detalla el método empleado que hace uso del poliuretano expandido para la realización de las piezas en positivo y luego en arena para fundición.
Finalmente en la siguiente entrada
Spangenhelm de hierro y bronce, continuación
Se detalla cómo colocar el protector nasal, luego del pulido del mismo y cómo fabricar y colocar los cuatro laterales de cuero.

Terminación del spangenhelm de hierro y bronce
Bueno, lo siguiente es preparar la cimera para colocar sobre el casco. Hay que recordar que el bronce permite cierto grado de ductilidad lo que permite amoldarlo un poco a golpe de martillo o por medio de torcedura. Pero es importante saber que no se puede deformar demasiado pues en determinado momento las tensiones internas hacen que la pieza se quiebre. Es decir, que permite modificar un poco las piezas pero no demasiado, no se puede forjar igual que lo haríamos con el hierro.


Lo que sí, se presta muy bien al lijado y al pulido, lo cual es una grandísima ventaja.
A continuación se perforan dos orificios tanto en el bronce como en el casco y se remacha con hierro.


Como se puede apreciar, quedó aproximadamente 1 milímetro de luz en algún que otro sector entre la cimera y la banda de hierro. Esto se puede arreglar martillando desde adentro para hacer coincidir o lijar más la cimera.
Guarnición y barbuquejo
Haciendo uso de un trozo de cuero vaqueta se procede a fabricar la guarnición. La forma de estos elementos de cuero ha de haber sido muy variada, en este caso la hice de manera similar a un gorro (lo cual me sirvió para practicar pues más adelante haré algunos).


Para iniciarlo se corta una banda que tendrá la circunferencia coincidente con el interior del casco y un alto de 5 centímetros y se cose convenientemente. Luego se corta una banda superior de 8 centímetros y de longitud más 10 centímetros igual a las medidas de la cabeza que portará el casco teniendo la precaución de recordar que por debajo se llevará un almófar acolchado más otro almófar de malla.


Una vez cosidas estas dos partes se fabrican los dos paneles laterales haciéndolos primero de papel y calculando más o menos la curvatura de 1 o 2 centímetros. la guarnición terminada se debería ver más o menos como la de la imagen inferior


Si se quisiera hacer un gorro, simplemente se invertiría pues la parte de las costuras "buenas" está del lado interior.


Luego se le agrega el barbuquejo con una hebilla. Este paso se puede obviar amarrándolo directamente al casco (como se hacía), por medio de unas hendiduras laterales, y no colocándole hebillas.
Una vez terminado, se remacha al casco teniendo cuidado de no destruir el cuero con la fuerza del remache. Esto se puede evitar con el uso de arandelas o con remaches de aluminio (no con los remaches pop).
Para terminar la construcción del casco se coloca la pieza lateral, la que me dio más trabajo pues era la que al fundir el bronce me había quedado corto. Lo cual hizo que se reduzca en unos 5 centímetros de un lado y de otro. Por fortuna, no quedó mal pues se ve la independencia de esta parte con el protector nasal.


Al colocarlo, entonces, quedó una luz de unos 5 centímetros de cada lado. Hay que tener mucho cuidado al perforar el bronce porque debido a su ductilidad hace que la mecha se empaste y se trabe bruscamente, lo que puede traer accidentes de diversa índole, Por lo que la protección de ojos es fundamental.


Luego vino la agradable tarea de embeber todas las partes de cuero con betún de judea. No se debe preocupar por manchar las otras partes del casco porque es muy fácil de retirar el betún del metal. El betún sobre el cuero se coloca de la siguiente manera: se esparce uniformemente cubriendo toda la pieza, se deja secar unos minutos, y luego se retira con un trapo. Si se quiere oscurecer más, se repite este procedimientos más veces.
En la serie de imágenes subsiguientes se muestra el trabajo terminado, el cual resultó bastante aceptable


Dada la forma de la guarnición, que debe quedar amarrada por la parte inferior y con un espaciamiento superior al metal de más o menos 2 centímetros, resultó muy cómodo de usar. Eso, a pesar del peso, que llegó a los 4254 gramos. Es decir que para un spangenhelm se podría decir que tiene sobrepeso.


Eso sí, si tuviese que recibir un golpe de algún tipo de arma medieval no demasiado contundente, y tuviese que elegir uno de los cascos tipo spangenhelm que poseo para protegerme, me quedaría con éste.


Porque a pesar de los laterales de cuero que representan el punto débil general, se lo nota muy robusto en la parte superior y frontal, y también en la parte de la nuca con el agregado del refuerzo de bronce. Vale decir que en muchos sectores la cabeza está protegida con más de 1 centímetro de material, entre hierro, bronce y cuero.

Es más, creo que lo voy a lucir cuando vaya de compras en la moto al mercado del pueblo. Es todo por ahora, cualquier pregunta o sugerencia aquí me estaré.

7 comentarios:

Axil dijo...

Creo que te has pasado un pelín con el grosor del bronce, sobre todo en las zonas en las que se une con el acero. Más que en escalón, debería acabar en un suave biselado, manteniendo el grosor en el nasal (que requiere resistencia) pero aligerándolo en las franjas perimetrales.

Te recomendaría hacerle un buen rebaje. Más de cuatro kilos de kilos de yelmo no protegen, sino que simplifican la tarea del enemigo: se te hundirán las vertebras antes de que nadie llegue a golpearte.

Mariano Miguel dijo...

Hola Axil
Es cierto, ahora que lo veo, que en esas zonas quedó demasiado "cuadrado" y el peso es excesivo. En estos días lo agarro con cariño y le suavizo los bordes para alivianar y demás. ¡Un gran saludo y gracias por pasar y comentar!

Angel Ratziel X dijo...

Vaya, a mi me encantaría una espada medieval

Mariano Miguel dijo...

Hola Angel. Tengo algunas hechas, y ya es tiempo de forjar alguna otra. Lo interesante sería forjarla desde un acero por uno mismo.
¡Saludos y gracias por comentar!

Ariel Romero dijo...

muy bueno felicitaciones!!

Ariel Romero dijo...

muy bueno el casco!

Luis Javier Padilla Fonseca dijo...

Felicidades excelente trabajo y lo que más admiro es que compartes tus conocimientos