31 mayo 2013

La Iglesia en la sociedad feudal

La Iglesia en la era feudal tuvo un rol altamente relevante en las instituciones que existieron durante la Edad Media, se podría decir que fue el “norte” espiritual del medioevo. Una vez que se constituyó la nueva sociedad dividiéndose en innumerables señoríos, era lógico que la Iglesia se fuera adaptando a estos tiempos para prevalecer.
De modo que, a pesar de su gran importancia, la iglesia no pudo quedarse al margen del feudalismo como sistema imperante y tuvo también que “feudalizarse”, proceso que generó una diversidad de dificultades de todo orden. Sus jerarquías más altas recibían toda clase de feudos tanto de los señores nobles como hasta del emperador, lo cual la obligaba a rendir fidelidad y transformarse en vasallos de aquellos que no tenían nada que con lo eclesiástico. Por esta razón, los señores feudales o el mismo emperador nombraban los clérigos, obispos y abades, y les concedían bienes temporales al igual que espirituales; fenómeno que generó una descentralización de tipo eclesiástica. Incluso en muchos lugares estos mismos hombres seculares quedaron convertidos en señores feudales enriqueciéndose de manera enorme, mientras que sus monasterios o iglesias se rodeaban de grandes extensiones campestres de su propiedad.


Además de este tipo de situaciones, se sumaron una serie de controversias en torno al alto clero de Bizancio, la iglesia de oriente se autodenominó ortodoxa y desconoció completamente la autoridad del papa, hechos que conllevaron a una ruptura, mejor conocida como Cisma griego, o sea, la separación definitiva y total de la iglesia romana y la iglesia bizantina.


Es que los clérigos bizantinos nunca demostraron cordialidad hacia el pontífice romano de turno y todos sus seguidores, a los que tachaban de bárbaros e ignorantes.
Del interior de la iglesia católica surgió un movimiento de orden reformador que tuvo como uno de sus fines primordiales dar fin a la intromisión del poder laico en temas de orden o tinte religioso y mejorar el ambiente espiritual que se respiraba en aquel entonces.


Este tipo de reformas fueron lideradas tanto por el clero regular como por el papa, surgiendo, en pleno siglo X, nuevas órdenes monásticas, las cuales trataron de luchar en contra de las cosas negativas que portaba la iglesia de aquel entonces. Los monasterios predicaban constantemente la renuncia de todas las vanidades del mundo como uno de los requisitos indispensables para lograr la salvación eterna.
Otra de las grandes reformas al seno de la iglesia romana fue la hecha por Odón de Cluny en el siglo X, mejor conocida como reforma “cluniacense”, la cual llegó a tener una fuerte influencia durante la Edad Media ya que casi todos los monasterios Benedictinos se encontraban bajo el dominio de Cluny.
Los cluniacenses fueron poseedores de un gran poder tanto político como económico, llegando a formar parte de cortes papales e imperiales. Muchos pontífices romanos fueron de origen benedictino procedentes de monasterios cluniacenses como Alejandro II, Gregorio VII, Víctor III, Urbano II, Pascual II, Gelasio II, entre muchos otros pontífices que provenían de la orden o monasterios benedictinos.



El líder que impulsó esta reforma fue San Bernardo de Claraval, el cual fue un reconocido discípulo de quienes fundaron la Orden de Císter en torno al año 1098. A él se le encargó la fundación de una Abadía de la cual fue abad durante casi más de 38 años hasta la época de su muerte, se trataba de la Abadía de Claraval. San Bernardo de Claraval fue consejero de papas, siendo gran predicador de la Segunda Cruzada y llegó a fundar 68 monasterios bajo su orden.
Por estos años, en los llamados Estados Pontificios los papas dejaron de ser elegidos por los clérigos para quedar subordinados a la elección caprichosa de los señores feudales de turno. De esta manera, por más de una centuria (el cual se dio en llamar “siglo de hierro” del pontificado), ocuparon el puesto papal verdaderos inoperantes o personas muy poco preparadas para tal menester religioso.
La iglesia también se caracterizó durante la edad media, principalmente en el sur de Francia y España, por la instauración de la Inquisición, que comprendía una diversidad de instituciones que se dedicaban a la supresión de las herejías y al castigo, hasta con la pena de muerte, de aquellas personas que se consideraban herejes en la época.


La denominada santa inquisición fue establecida en el año de 1184 al sur de Francia en una población llamada Languedoc, implantándose 65 años después en el reino de Aragón, que en la Edad Moderna fue extendida bajo el nombre de la Inquisición española cuando se unieron Castilla y Aragón, y la cual tuvo vigencia entre los años 1478 a 1821, casi 3 siglos y medio en total.
Hasta aquí este breve tratado sobre el papel de la Iglesia en la sociedad feudal. Cualquier inquietud o sugerencia será bienvenida para ampliar y demás. No tengo información de las imágenes pues las elegí representativas y al azar en un banco de imágenes libre de derechos.

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